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 Historia de Barcelona |
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Una ciudad rica con 2.000 años de historia
No es necesario recordar que Barcelona posee una larga historia. No hay mejor prueba que observar los monumentos románicos, góticos y renacentistas o incluso aquellos anteriores a estas épocas que pueblan la ciudad.
Entre estos los edificios más característicos destacan los construidos en los últimos 100 años. Barcelona ha sido el centro de la arquitectura modernista y la más destacada por los trabajos del talento local, el popular Antoni Gaudí. El artista, junto con sus grandes contemporáneos, dotó a la vieja ciudad de un nuevo y excitante aspecto, pero irónicamente, aún conserva su aspecto modernista. A parte del excéntrico Gaudí, destacan otros artistas como Picasso y Miró. Además de esto los habitantes de la ciudad poseen una exuberancia innata, un duende y un persistente igualitarismo que fascinarán al visitante.
¡Venga a Barcelona y descubra lo que puede ofrecerle! Es una ciudad cuyas piedras más antiguas datan de épocas pasadas distantes en el tiempo pero cercanas físicamente. Ante los ojos de un experto turista, la riqueza de la historia de Barcelona se encuentra entre las viejas murallas y las fachadas bien conservadas de la arquitectura de la ciudad, que tan bien refleja la aproximación a la vida en una ciudad de ritmo frenético que rebosa ¡vida y color!
Además de la sólida arquitectura, la capital de Cataluña es sin duda una ciudad mediterránea, no sólo por su privilegiada situación geográfica, sino también y sobre todo por su historia, tradición e influencias culturales. Barcelona es más que una simple ciudad. Lo que la hace tan bella es la mezcla de ciudades.
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| El turista amateur que desconozca su historia se sorprenderá de que una ciudad tan moderna y emprendedora conserve su centro histórico gótico casi intacto. La historia documentada de la ciudad regresa a la época colonial de los romanos en el s.II A.C. La moderna Barcelona ha experimentado un crecimiento espectacular y económico desde el comienzo de la industrialización y a lo largo de la segunda mitad del s.XIX.
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Para encontrar un poco de historia, en el corazón de esta vieja ciudad, el visitante puede localizar numerosos lugares rebosantes de historia y tradición. Comprenderemos y apreciaremos mejor estos rincones al saber que los orígenes de la actual Barcelona se encuentran en la pequeña ascensión de la T. La ciudad se extendió gradualmente a lo largo de la llanura rodeada los montes Monterols, el Putget, la Creueta, el Carmel, la Muntanya Pelada y el Turó de la Peira. La tribu de los Laietans que se asentaron aquí fue el origen del antiguo pueblo ibérico de Laia, que aumentó el doble en extensión tras ser conquistados por los romanos, que la bautizaron como Col Fav Júlia Augusta Paterna Barcino.
De hecho la ciudad ha realizado una destacada labor al conservar sus características lo suficiente para asombrar a los visitantes de todo el mundo. No se pierda el estrafalario y curioso contraste entre el laberinto de calles estrechas y la disposición en cuadrícula de la ciudad, un proyecto de ensanchamiento a finales del s.XIX. Barcelona es, sin duda, una ciudad que le sorprenderá a la vuelta de cada esquina. En la Exposición Universal de 1888, la ciudad se convirtió en símbolo de la capacidad del trabajo duro y del punto de vista que proyectaban sus ciudadanos. La cultura y las artes florecieron en Barcelona y en toda Cataluña.
Esto también se reflejaba en los trabajos de nobles como Francesc de Paula Riusi Taulet que nació en Barcelona en 1833 y murió en Ol en 1889. Trabajó de abogado desde 1858 hasta la revolución de septiembre de 1868, después de la cual fue elegido segundo alcalde.
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| Fue nombrado alcalde durante el reinado de Amadeo I y su administración fue eficiente hasta el punto de que fue conocido por haber desarrollado la Gran Via de les Corts Catalanes, la pla Tetuan y la pla Letamendi. Además de esto ordenó la demolición de lo que quedaba del paseo marítimo para hacer sitio al Passeig de Colom, un gran cambio en la estructura de la ciudad que perdura hasta nuestros días. También concedió tierra para la construcción del Palau de Justicia (1887-1908) y supervisó la construcción del cementerio en la cara suroeste de Montjuic.
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Lo más importante de todo en la ciudad es que fue uno de los que supervisó la ya mencionada Exposición Universal de 1888, por la que Barcelona se abrió al mundo. La reina regente, María Cristina de Austria le otorgó el título de Marques de Ol.
Antes de la llegada del marqués, Barcelona pasó de mano en mano; primero, en 1714 ante el ejército de Felipe V tras un largo periodo de sitio. La resistencia de la ciudad se logró gracias a que sus nuevos dirigentes la mantuvieron bajo un control férreo. Un año después, Felipe V ordenó la construcción de una gran plaza fuerte, la mayor de Europa para proteger la ciudad. Los edificios del barrio de la Ribera fueron demolidos y en su lugar, en 1716 las nuevas fortificaciones comenzaron a construirse. En 1841, la Junta de Vigil lo desmontó, pero con la Regencia se restauró en 1843. Tras la revolución anti-borbona de septiembre de 1868, el general catalán Joan Prim, que se hizo con la fortaleza de 1869 a 1888, la convirtió en ciudad. Después permaneció como palacio, capilla y arsenal del Gobernador. Por todo ello, en 1888 Barcelona acogió la Exposición Universal, apadrinada por el alcalde Rius i Taulet, mientras que el parque se construyó en los restos de la destruida Ciutadella. Este acontecimiento marcó el final de la vieja provincia de Barcelona y el establecimiento de una ciudad cosmopolita.
Una ciudad española
Al encontrarse en este emplazamiento geográfico, Barcelona está jerárquicamente sujeta a los términos de la constitución española y, como capital de Cataluña, a los principios que establecen el Estatuto de Autonomía de Cataluña. El marco de consolidación de un Estado Constitucional asegura el estado del bienestar como expresión de la voluntad del pueblo y sienta las bases para el establecimiento de una sociedad democrática moderna. Sin embargo, la Constitución española es diferente al resto de las europeas y su deseo es la de manifestar la preocupación por la protección del pueblo español, incluido el libre ejercicio de sus derecho humanos, sus culturas y tradiciones, sus lenguas e instituciones.
En este contexto, la Administración Autonómica de Cataluña, encarnada en la Generalitat de Cataluña, como órgano de autogobierno de Cataluña. Está formada por el Parlamento, el Presidente de la Generalitat, el Consejo Ejecutivo o el Gobierno. Como se establece en la Constitución, el Estatuto es el instrumento institucional básico del territorio, estructuras de la organización territorial de Cataluña en municipios y comarcas o distritos así como otras demarcaciones por encima del barrio. En consecuencia, el municipio posee un peso específico en la estructura estatal y un status jurídico propio además de una total competencia en lo que al alcanzar sus objetivos se refiere. Bajo la Constitución Española y el Estatuto de Autonomía, el municipio se reconoce como un elemento básico de la estructura política del Estado español. Definido en términos políticos como el escalón de la administración más cercana a los ciudadanos, el municipio posee una triple unión con sus ciudadanos, como la representación de un distrito constitucional perteneciente a una población dada a través del censo municipal o del registro e incluida en una organización política estructurada y concreta: el Ayuntamiento de la ciudad.
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| Este régimen especial que fue otorgado a la ciudad de Barcelona establecía un status especial para el ayuntamiento de la ciudad de Barcelona (junto con la de Madrid). Entre otras prerrogativas la ley establece que estos ayuntamientos poseen un particular sistema de organización y administración que les permite mantener un grupo especial de relaciones con el gobierno central.
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También le confiere al alcalde las mayores facultades a través de comisiones municipales. Entre sus tareas establece el estatus fiscal local y le otorga reconocimiento a la metrópoli con la creación de comisiones de planificación urbana y servicios comunes de Barcelona y otros municipios.
Una ciudad rica con una renovación constante
Como ya se ha mencionado antes, Barcelona es una ciudad de contrastes con una historia rica y tendencias contemporáneas. Barcelona se ha transformado de las aguas estancadas a una de las ciudades más dinámicas y con estilo del mundo. La ciudad echa chispas por encontrarse a la última en arquitectura, gastronomía, moda, estilo y música. A lo largo de los años, Barcelona se ha mantenido abierta a la innovación y a la vanguardia de la modernidad. La ciudad es famosa por seguir las últimas tendencias internacionales o incluso encontrarse a un paso por delante de ellas.
Para demostrar que Barcelona se encuentra de nuevo a la cabeza de la última tecnología, ubica su mercado especializado en la arena global de sus calles. Algo que es propio de los barceloneses es que ofrecen la historia de las calles de la ciudad a los internáutas a través de un diccionario de nombres de calles al que acceden académicos, investigadores, escolares, etc. En 1996, el ayuntamiento publicó el Diccionari de les Vies Públiques de Barcelona. Este diccionario que ha sido acepado por el Pon de Nomencl dels carrers despertó un gran interés, especialmente en su propia comunidad.
Piénselo, desde sus casas o bibliotecas, los barceloneses pueden satisfacer su curiosidad y encontrar el origen del nombre de su propia calle sin ninguna dificultad. Este diccionario es único e incluye algunas de las plazas y calles más pequeñas de la ciudad y los rincones más encantadores de las pequeñas plazas, como la Placeta de Sant Just o la de Sant Felip Neri, y las callejuelas que aún conservan el encanto de los tiempos antiguos como la Carrer del Call, Carrer de Paradís y otros no menos representativos de la Barcelona romana y medieval o calles como Montcada, que fueron una de las arterias más nobles de la ciudad durante el s.XIV.
Sí, a comienzos del s.XXI Barcelona rebosa con las tendencias. En esta época en la que las redes de comunicaciones electrónicas se extienden por océanos y naciones y, tanto el conocimiento como el uso de Internet son herramientas indispensables, Barcelona posee sus propias páginas virtuales. A través de estos avances se puede aprender más de la historia de cada uno, de los nombres que forman la identidad de las calles de Barcelona, incluso para aquellos que no las han pisado nunca. ¡Y tan sólo a un clic de distancia! Nunca ha habido un mejor modo de aprender más sobre el lugar en el que uno reside.
El Pon de Nomencl dels carrers de Barcelona es una comisión que estudia las propuestas de los nombres de las calles. Cualquier persona u organización pública o privada, asociación e incluso el ayuntamiento de la ciudad puede enviar propuestas para los nombres. El comité está encabezado por el concejal de cultura y está formado por representantes de varios departamentos municipales: Autopistas públicas, Cartografía, Planificación urbana, Población, Relaciones Institucionales y Deporte, Patrimonio y el Programa municipal para las mujeres (cuyo fin es el de promover la presencia de las mujeres en los nombres de las calles). El Pon recibe la propuesta de un nombre, lo evalúa y consulta los distritos municipales para una posible ubicación. Cuando se llega a un acuerdo, el Pon lleva la propuesta al alcalde que aprueba el nuevo nombre.
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